Alfonso Molina y los accesos a Coruña

La avenida de Alfonso Molina es el principal acceso a la ciudad herculina desde mediados del siglo pasado. Es una avenida amplia, de tres carriles y vías de servicio, que termina en el centro de la zona urbanizada, prácticamente en la nuez de la Ciudad Vieja. Por lo tanto, desde un punto de vista de acceso a la ciudad, es la vía central (y, además, la que se ve en el centro de la imagen) y principal, sobre todo por hábito y uso de quienes, a diario, nos desplazamos para trabajar en la zona urbana, especialmente aquéllos que partimos de la Comarca de As Mariñas, que no somos pocos (y tiene sus propios problemas de tráfico).

Imagen de Google Maps

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Y si uno de sus extremos es la ciudad consolidada, el otro extremo, el rur-urbano (término aprendido de boca del desaparecido Juan Luis Dalda, del que tanto urbanismo de verdad aprendimos tantos), hace que en esta vía confluyan los tráficos de la Autopista del Atlántico AP9, que recoge el tráfico desde Portugal y el sur de Galicia, es decir, de Vigo, Pontevedra y Santiago de Compostela, así como buena parte del tráfico de la A6, Autovía de las Rías Altas, que a la altura de Betanzos permite el enlace con la vía de peaje. Recibe también el tráfico de las nacionales correspondientes, la N-VI y la N-550, paralelas a las anteriores. Sin entrar en aforos -no es un artículo exclusivamente para profesionales del tráfico-, parece evidente solo con estos detalles que soporta una jartá de tráfico.

Cuando se ejecutó discurría a través de las fincas de los núcleos de población rural de la ciudad y venía a sustituir la conexión de la ciudad con la meseta que, tradicionalmente, se realizaba paralela al mar en la bahía de Coruña, la carretera de Las Jubias, hacia el puente medieval del Burgo primero, y el puente del Pasaje, que permitían superar el cauce del río Mero.

Imagen de fotosdelpasado-jm.blogspot.com.es

En todos estos años, desde que se puso en funcionamiento, el entorno ha cambiado sustancialmente por la presión edificatoria. En los límites de la vía, además del desarrollo orgánico, se han promovido los polígonos de viviendas de Elviña, primera y segunda fase, uno a cada lado; el Barrio de las Flores, el polígono de Matogrande más recientemente y, hoy en día, aún sin colmatar, los polígonos de Someso y el Parque Ofimático.

Además, en su entorno inmediato se ha ubicado el Campus Universitario de Elviña o centros comerciales y de ocio como el Coliseum o el Recinto Ferial ExpoCoruña. Y, obvio, con todo ello, la presión circulatoria. Por ello, la aquélla Coruña bucólica y rural de los primeros años de la avenida se ha convertido ahora en esta otra Coruña, urbana y vertical.

Avenida Alfonso Molina. Imagen: V. Echave / La Opinión A Coruña

Bien es cierto que en todo este tiempo ha sufrido sustanciales arreglos y modificaciones, incluido un importante trabajo paisajístico que ha hecho de la vía un lugar agradable a la vista (desde el coche), pero ninguno de ellos se ha planteado el debate de hoy en día.

Así pues, el concepto de vía de alta capacidad, de rápida comunicación, de acceso directo se ha mantenido hasta la actualidad, prevaleciendo la necesidad funcional sobre lo que desde un punto de vista urbanístico y social es una terrible herida y cicatriz en el territorio que, si bien en cuanto al tráfico vertebra, en cuanto a la cohesión social y a las relaciones de los ciudadanos es una auténtica muralla que separa definitivamente ambos márgenes, pese a las múltiples pasarelas y pasos de los que dispone.

Avenida Alfonso Molina. Imagen: Quintana / El Ideal Gallego

En relación con las condiciones de esta vía, recientemente, en los últimos años, se han realizado obras de mejora en las otras dos grandes vías de acceso a la ciudad, llamadas a solucionar el constante aumento del tráfico de la vía, para derivarlo por los laterales de la ciudad. La primera, y más antigua, fue la obra en la avenida de las Jubias, al este, que ofrece una alternativa a los atascos de Alfonso Molina desde el Puente del Pasaje, tratando de restar el volumen de vehículos que accedían a la vía que antes citaba como provenientes de la N-VI y la comarca de As Mariñas. La otra, mucho más reciente, es la que conocemos como Tercera Ronda, y que pretende ofrecer una alternativa desde la A-6 e, incluso, la AP-9, hacia el sur y por el oeste. Ambas se notan en el medio del trazado urbano y ambas, me temo, se convertirán en barreras para el desarrollo urbanístico, y especialmente esta última.

Avenida del Pasaje. Imagen de demografiacomarcacoruna.blogspot.com.es

Tercera Ronda. Imagen: V. Echave / La Opinión A Coruña

Aunque creo que es temprano para saber si la Tercera Ronda soluciona como se esperaba desde el punto de vista del tráfico (con criterio urbano, social o visual ya se puede adelantar que va a ser una barrera más en el territorio de A Coruña), sí que la avenida del Pasaje parece que no ha recogido la cantidad de tráfico que originalmente se esperaba y, por tanto, el desahogo esperado para Alfonso Molina no ha llegado como se esperaba.