¿Un país de profesiones?

La semana pasada se ha celebrado el I Congreso de Nacional de Profesiones bajo el lema “Un país de profesiones”, organizado por Unión Profesional, y que he seguido con interés lo más atentamente que he podido desde la obligada distancia. Una vez finalizado, voy a permitirme el lujo de escribir unas letras al respecto sobre un tema que, como sabréis, me interesa desde mi propia experiencia y profesión.

En primer lugar, antes de la parte más subjetiva, comentar que las conclusiones, aprobadas por unanimidad de los asistentes, en forma de declaración, están accesibles a quien interese. En esencia se me antoja extraño que cualquier Colegio Oficial o Profesional no pueda suscribirlas. Y, más en concreto y por lo que me toca, los Consejos y Colegios de Delineantes también.

Además, para ver cómo ha discurrido el Congreso, comentar que han usado su el lema como HT en Twitter, por lo que allí podréis ver cómo transcurrieron las jornadas, lo que se dijo en el las diferencias ponencias del foro y lo que se comentó al respecto. Y, como es habitual, con mis puntuales participaciones seguro que me he ganado más de un bloqueo para no escucharme, tal y como hizo no hace tanto la cuenta de Maltrato da Paisaxe (pobriños), autocalíficandose, incapaces de aceptar un comentario crítico.

En fin. Entrando en materia y por lo que he podido ver (e insisto: desde la obligada distancia), la delineación como profesión ha brillado por su ABSOLUTA ausencia en el Congreso: ni nuestros representantes han hecho lo más mínimo por participar (que sepa) ni los organizadores han contado con nuestra profesión para nada (que sepa). En consecuencia, tampoco ha habido mención a las problemáticas específicas que, en nuestro caso, dada la ocasión, podrían referirse especialmente a la relación con terceras profesiones y a ese intrusismo social y profesionalmente aceptado que tan salvajemente sufrimos.

En cualquier caso, como parte de este sector de los servicios profesionales y como profesión titulada, regulada y colegiada, los temas y casuísticas generales que se debatieron también forman parte de nuestros propios problemas.

Antes de avanzar, considero necesario decir que, a priori, los Consejos y Colegios de Delineantes no están integrados en Unión Profesional. Incluso es posible que los estatutos de ésta lo pudieran impedir. Esto me hace consciente de que mi reclamación de presencia activa sea un brindis al sol. Pero lo cortés no quita lo valiente, y para que sea cierto ese lema “un país de profesiones” creo que debemos entenderlo de forma inclusiva y ajena a posibles intereses concretos de profesiones específicas (o incluso de profesionales que están ejerciendo un cargo representativo para su profesión) que bien pudieran excluir o vetar a otras.

Al mismo tiempo, el hecho diferencial no debería ser nunca impedimento para trabajar de la mano, de forma conjunta, encontrar todos nuestro lugar y generar constantes relaciones y sinergias positivas que son las que necesita el mercado de los servicios profesionales, de los negocios o el (mal llamado para mi gusto) mercado laboral. Tal y como sucede en los buenos equipos técnicos, todos sumamos.

En fin, mi resumen de lo que me ha llegado del evento, por lo que a los delineantes nos toca, podría concretarlo en tres puntos:

– Las profesiones parecen considerar que la delineación no es profesión por lo que parecen querer mantenerla interesada y conscientemente al margen de los foros de debate y decisión. Incluso en aquéllos en los que se trata el futuro de la propia delineación. Esto es algo que, en cierto modo, sucede por la propia estructura jerárquica de la Administración, ya que quien regula suele identificarse profesionalmente con un perfil universitario. Pero esto no significa que no podamos y debamos participar. Con sentido. Y críticos.

La delineación no está muerta: acaban (¿acabamos?) intencionadamente con ella. Esta afirmación es muy dura pero, mucho me temo, también es probable que sea muy cierta. Si al vacío que podría estar practicándose añadimos el ya citado intrusismo social y profesionalmente aceptado creo que no estoy desencaminado del todo. Pongamos unas pizcas de pseudo-verdades universales (post-verdades, que diría alguno) del estilo de esa barbaridad que cuentan de que “el BIM no es para los delineantes” y el desapego de tantos compañeros y creo que tenemos el cóctel de destrucción perfecto.
Nuestros Consejos y Colegios de Delineantes deben reaccionar urgentemente, en positivo, hacia el futuro y cuanto antes. Lamentablemente mucho me temo que hoy por hoy no nos están representando, ni defendiendo, no ejercen las importantes funciones que tienen asignadas. Y con este camino, más de uno que está hoy en el cargo para poner en su currículo que está en el cargo pronto no tendrá cargo en el que estar porque, simplemente, él mismo ha (no) hecho para que desapareciera.

Hace años que defiendo que son urgentes y necesarias SINERGIAS entre nuestras organizaciones colegiales y/o asociaciones profesionales y nosotros, los profesionales, los delineantes, nuevas formas y actitudes entre nosotros que generen y refuercen una acción colectiva y conjunta ante sociedad e instituciones que revitalicen nuestra profesión para colocarla donde las propias leyes y normas reconocen que debe estar y donde por nuestra capacidad, capacitación, habilitación y competencias podemos y debemos estar, en buena lid con otros profesionales de servicios profesionales y siempre desde un criterio pro-activo y constructivo.

Y, pese a mi experiencia personal, vuelvo a confiar en los Colegios de Delineantes. Pero también vuelvo a confiar en que seamos capaces de sacar del medio a los medio-estorbos que hoy tenemos al cargo en tantos de ellos…

Post script. Al respecto del intrusismo, concepto polémico por definición, sé que tengo una perspectiva especialmente crítica aunque aparentemente con bastante sentido. Incluso compañeros y amigos me han hecho ver que mi planteamiento es un tanto duro, pues es algo que ya he comentado en diferentes ocasiones. Siempre procuro reconocer que no es tema fácil ya que estamos hablando de profesiones en las que el dibujo es herramienta de base. Pero entiendo que ahí (y no solo) está el matiz que, creo, me permite hablar de intrusismo: en la diferencia entre dibujar y delinear. Que no, no es lo mismo.

Pero seguramente de esto podremos (¿y deberemos?) hablar y debatir en otro momento y con otro detalle porque, seguramente, es un tema largo, profundo e interesante.

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