…siempre nos quedará la filosofía

Sí, éste es un off-topic total. Porque son tiempos revueltos por muchas circunstancias. Y, además, coinciden con tiempos de reflexión. Al menos, supuestamente, para una parte importante de nuestra sociedad, tan influenciada todavía por la cultura católica cristiana. Personalmente trato de practicar eso de usar a “cabeciña”, el “sentidiño” (porque a la segunda “ya tal”, como dijo aquél) y procuro ser reflexivo a diario.

Seguramente el origen de este hábito deba situarlo en las hoy tan denostadas clases de filosofía del bachillerato, en las que me enseñaron tanto el pensamiento como a pensar; a tener, por tanto, cierto sentido (y) crítico. Y, probablemente, de aquellas aguas, estos blogues. Así pues, aunque no exclusivamente, es momento para dar las gracias a mis profesores Juan y, especialmente, Eloy.

El caso es que el otro día, de nuevo, volvimos a conversar, entre amigos, alrededor del pensamiento filosófico y desde nuestra perspectiva de seres humanos de andar por casa. Y, entre otros temas, divagamos profundamente sobre el asunto del ser humano y las creencias. Y, claro, en seguida apareció Bertrand Russell.

Como siempre que escribo aquí, no pretendo en absoluto sentar cátedra, y menos en un tema en el que soy, francamente, un profano. Y aún más cuando uno se refiere a un pensador tan complejo como el británico -si queréis documentaros, la Wikipedia cuenta cosas-. Quizás sus ideas más conocidas sean las que se refieren a sus teorías frente a las supersticiones milenarias del ser humano y, entre ellas, es posible que la más conocida, quizás por lo surrealista que parece, sea la teoría de la Tetera de Russell -sí, a la Wikipedia de nuevo a leer, que seguro que ha escrito quien sabe de verdad sobre el tema-.

Fuente: Quotlr

El caso es que me gusta, eso sí ya es conocido, ir más allá que la superficie de los asuntos. Estos días estuve leyendo de nuevo sobre el personaje, que ciertamente era todo un personaje. Y esta vez he encontrado un par de entradas, en el blog Recuerdos de Pandora, que me han gustado y que, ¡qué narices! voy a compartir.

Los diez Mandamientos según Bertrand Russell

Aunque ambas son en forma de decálogo, la primera es un decálogo para la forma de vida. El profesor Russell, que lo era, decía que se trataba de lo que todo profesor debería desear enseñar a sus alumnos. Y, bueno, va a ser que me ha gustado su propuesta. Éstos son los diez conceptos:

1.- No estés absolutamente seguro de nada.
2.-
 No creas conveniente actuar ocultando pruebas, pues las pruebas terminan por salir a la luz.
3.- 
Nunca intentes oponerte al raciocino, pues seguramente lo conseguirás.
4.- 
Cuando encuentres oposición, aunque provenga de tu esposo o de tus hijos, trata de superarla por medio de la razón y no de la autoridad, pues una victoria que dependa de la autoridad es irreal e ilusoria.
5.- 
No respetes la autoridad de los demás, pues siempre se encuentran autoridades enfrentadas.
6.- 
No utilices la fuerza para suprimir las ideas que crees perniciosas, pues si lo haces, ellas te suprimirán a ti.
7.- 
No temas ser extravagante en tus ideas, pues todas la ideas ahora aceptadas fueron en su día extravagantes.
8.- 
Disfruta más con la discrepancia inteligente que con la conformidad pasiva, pues si valoras la inteligencia como debieras, aquélla significa un acuerdo más profundo que ésta.
9.- 
Muéstrate escrupuloso en la verdad, aunque la verdad sea incómoda, pues más incómoda es cuando tratas de ocultarla.
10.- 
No sientas envidia de la felicidad de los que viven en el paraíso de los necios, pues sólo un necio pensará que eso es la felicidad.

Por supuesto, lectura recomendada el artículo completo para profundizar más en el tema.

Los diez mandamientos de la lógica

Y buceando por ese blog, aunque no hizo falta buscar mucho, estos otros diez mandamientos que, como principio, permiten convertir las discusiones en debates coherentes, lógicos y útiles a la hora de alcanzar resultados. Están enunciadas en negativo, por lo que se trata de actitudes a evitar, lo que hace, seguramente, de mayor mérito ser capaces ponerlas en práctica. Son éstas:

1.- No atacarás a la persona, sino al argumento
2.- No malinterpretarás o exagerarás el argumento de una persona para debilitar su postura
3.- No tomarás una pequeña parte para representar el todo
4.- No intentarás demostrar una proposición suponiendo que una de sus premisas es cierta
5.- No asegurarás que algo es la causa simplemente porque ocurrió antes
6.- No reducirás discusión solo a dos posibilidades
7.- No afirmarás que por la ignorancia de una persona, una afirmación ha de ser verdadera o falsa
8.- No dejarás caer la carga de la prueba sobre aquel que está cuestionando una afirmación
9.- No asumirás que “esto” sigue “aquello” cuando no existe conexión lógica alguna
10.- No asumirás que una afirmación por ser popular debe ser cierta

Y sí, para cerrar esta entrada, recomendación de lectura del artículo completo en el blog Recuerdos de Pandora.

Y una segunda y última recomendación: ¿qué tal si ponemos en práctica, al menos, alguna de éstas ideas?

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