¿Ampliar o humanizar? El caso de Lavedra en Coruña (III)

Después de una semana de parón retomo los artículos sobre el caso de la reforma de Alfonso Molina en la zona de Lavedra -o A Vedra en su topónimo original-. Quise parar tras la publicación de una primera y una segunda parte para observar las reacciones, pero también para analizar hasta qué punto en este mundo loco loco loco tiene sentido hablar de estas cosas, tan banales, en medio de la barbarie y destrucción que nosotros, seres humanos al fin y al cabo, creamos y patrocinamos.

Debatir acerca de la humanización urbana cuando, por otro lado, hacemos cada día una sociedad mundial más deshumanizada no sé si considerarlo como necesario o ya como contingente, como utopía o como imprescindible, como pérdida o como inversión de tiempo. En todo caso, yo decido, nosotros decidimos, y no las armas ni las bombas. Y, para empezar, permitidme, agredecer comentarios como el que me hizo llegar Blog Bus Urbano, que animan a continuar.

Pues vamos a ello. El anterior artículo lo había terminado con la idea de que sí, efectivamente, algo hay que hacer.

Pero, desde mi punto de vista, la verdadera pregunta que debemos responder no es tan solo “qué”, sino, y quizás especialmente, “en dónde” y “con quien”. Se trata, seguro, de un problema supra-municipal, que requiere de la solución por la suma de sensibilidades, de necesidades, de condicionantes, de objetivos, y a nivel territorial y multi-departamental, sea en horizontal, entre administraciones locales, como en vertical, con la integración de varias administraciones en la solución.

Porque ya no solo cabe pensar en actuaciones en el entorno urbano, sino en su permímetro urbano / rur-urbano, en su área metropolitana, el área de As Mariñas especialmente, generadora de un tráfico viario condenado a canalizarse hacia Perillo y la avenida das Mariñas primero, que actúa cual cuchillo separando el territorio, y el puente del Pasaje después, embudo, se mire por donde se mire por más carriles que se le construyan -está en licitación la redacción del proyecto para su ampliación que parece encaminado al crecimiento de carriles sin mayor objetivo que servir de soporte al asfalto como parece verse en las primeras imágenes ¿filtradas? en la prensa- y, por tanto, al acceso a la ciudad por Lavedra.

Imagen: La Opinión A Coruña

“Pan para hoy y atascos para mañana”

Pero por más tallas que se compren de pantalón, llega un momento en el que la única solución es adelgazar, como les he leído, por ejemplo, a Nación Rotonda. Sus Storify sobre los atascos de Madrid y sobre la Centrifugacíón Rotonda me parecen rotundamente educativos, significativos e ilustrativos para saber a qué nos enfrentamos y aunque Coruña no sea la capital del Estado, la casuística creo que es extrapolable. Por ejemplo, me parece maravillosa la conversación que mantuvieron hace unos días sobre el tema con El Hematocrítico y el PP de La Coruña en Twitter, que os recomiendo que leáis entera, y de la que yo solamente voy a extraer un tuit:

Pero la dieta ni es fácil ni cómoda ni barata. Y es obvio que este blog este no va a dar con la clave, pero quizás sí haya llegado el momento de que Coruña -y Sada, y Oleiros, y Cambre, y Culleredo…- deje de pensar en clave de local y comience a pensar definitivamente en clave de territorial sus problemas de movilidad.

Por ejemplo, quizás sea el momento de incorporar definitivamente un servicio de transporte urbano interurbano como el que existe, por ejemplo, entre Vigo y Chapela, importante población del municipio de Redondela adosada al límite urbano y del término municipal olívico, servicio que cubre la empresa del transporte urbano de viajeros, o el cubierto en el entorno urbano de Pamplona -que solo conozco por referencia- y por citar dos pequeños ejemplos en urbes “comparables” a la herculina. Porque, ejemplificando con la cruel realidad, un ciudadano de Perillo, por ejemplo, población residencial limítrofe con Coruña, que necesita llegar a diario a su puesto de trabajo en uno de los -escasos- polígonos industriales -más bien comerciales o de distribución- de la ciudad herculina -menos de siete kilómetros de distancia total- necesita usar a un mínimo de dos y fácilmente tres autobuses, uno de ellos interurbano. Y aunque los transbordos hayan reducido su coste, en tiempo es, francamente, muy muy caro…

Por ejemplo, parece necesario contar para el desarrollo de infraestructuras viarias con los ayuntamientos del entorno inmediato porque, por un lado, en estos temas de tráfico, solucionar un problema en un punto es, en demasiadas ocasiones, desplazarlo unos kilómetros pero, además, grandes infraestructuras, como el Puerto Exterior o polígonos industriales, o zonas de residencia de buena parte de la población productiva, no están en el término municipal, sino en su perímetro inmediato. Y si el Plan General de Ordenación Municipal de la ciudad se atreve a definir como “zonas verdes” territorio de ayuntamientos vecinos -el 75% de la superficie definida como “Sistema libre interior. Parque Alto” (hoja 113 y siguientes) está fuera de los límites municipales de A Coruña, lo que no signifique nada pero quiera decir mucho-, en mayor medida aún será preciso para estas otras necesidades.

Porque estos últimos años es cierto que en Coruña ciudad se han hecho grandes obras, grandes inversiones que han mejorado sus infraestructuras. Pero todas ellas parecen tener un denominador común: la falta de cariño para con la ciudad y sus ciudadanos.

De Lonzas ya he comentado cositas en anteriores entradas. El nudo del Marineda es el acceso al mayor centro comercial -dicen- de España, y de los mayores e Europa -se decía jocosamente que, para cruzar su aparcamiento, había que hacer noche en el camino-, y a las tiendas de Ikea, El Corte Inglés, Mercadona, Media Mart o Decatlon entre otras. ¡Ahí es !

¿El resultado de la obra? Más monumentales atascos. Y no solamente en esos días de compras compulsivas de Navidad o rebajas, sino en días de mal tiempo, en el que la provincia se desplaza a pasar la jornada a cubierto, de compras, en el cine o de ocio. Y sí, es muy fácil hablar a toro pasado, y se circula fenomenal por la Tercera Ronda -paso elevado- y la avenida de Arteixo -paso inferior-, pero las colas en algunos de los ramales de incorporación a la rotonda son constantes mientras que otros están prácticamente a estrenar con un grado de ocupación del suelo por víales que, seguramente, si se hubiera pensado algo más, sería mucho menor -y mucho más funcional-.

¿Era eso tan difícil?

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Un pensamiento en “¿Ampliar o humanizar? El caso de Lavedra en Coruña (III)

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