Y ahora, la Eficiencia Energética

Quienes me conocen en mi faceta de persona real (y profesional) me dicen, en muchas ocasiones, que tengo la extraña “capacidad” de meterme en temas en los que nadie me llama y decir las cosas que no hacen falta decir (yo quiero pensar que se refieren a las que no se quieren escuchar). En una ocasión, de dijeron de mi, cosa que considero un halago, “ya sabes que si le preguntas a Pepe te expones a que te dé una respuesta”. Pues bien, creo que lo que hoy escribo entra dentro de esa categoría de “pa’qué te mentes”.

El pasado viernes fue “viernes de dolores” y, en el Consejo de Ministros, entre otras decisiones, se aprobó -por fin- el texto del decreto de las tan traídas y llevadas Cetificaciones de Eficiencia Energética para edificios existentes, o “el deseado” por las expectativas que está levantando para las profesiones técnicas, en manifiesta crisis, de levantar un poco los ánimos y la mirada y ver y trabajar para y por un futuro algo más halagüeño. Confieso que, cuando escribo estas letras, aún no lo he leído ni, mucho menos, estudiado, ya que no entra en directamente en mis funciones profesionales.

Sin embargo, y pese a que la mayoría de técnicos del sector están dando palmas con las orejas y lanzándose al mercado y al estudio de las prescripciones definitivamente articuladas, generando ya un caldo de cultivo peligroso basado en el marketing y lo que la sociedad crea que es correcto, y aún faltando el trámite parlamentario; yo personalmente creo que esta es una situación que nos situará a unos, como ilusos o utópicos, y a otros, como listos o aprovechados, cosa de la que no nos podemos extrañar en el país del Lazarillo de Tormes.

Y a este razonamiento llego tras un par de conversaciones con profesionales amigos y compañeros, puesto que a todo este tema le estoy -o le estamos- viendo un peligroso parecido, en cuanto a negocio, a lo que sucedió no hace tanto con los temas relacionados con la Seguridad y Salud, en los que hemos visto y vivido un verdadero zoco. Ante esa situación nos surgía, a modo de conclusión, la esperanza de un “a ver si hemos aprendido algo de todo ello”.

¿De dónde partimos?

¿Francamente? Me temo que no que no, que ni hemos aprendido ni aprenderemos. Y podría usar aquello de a las pruebas me “repito” pero este texto no es una discusión legal… todavía. Sin embargo, y con las imple intención de ilustrar estas afirmaciones, permitidme comentar un par de ideas complementarias.

En primer lugar, quisiera traeros a la mente la mamandurria que fue el tema de la Coordinación de Seguridad y Salud, de la que aún no hemos salido y en la que está habiendo guerra y discusión abierta entre profesionales aún a estas alturas y después de tantos años de vigencia. Debo decir que, en estas conversaciones, salieron dos casos, a mi juicio, espeluznantes, desde mi punto de vista, como son la participación de advenedizos como Coordinadores en obras de construcción, casos conocidos -y asumidos- por los intervinientes en la conversación, y en concreto se citaron a dos casos concretos de un biólogo o un antropólogo trabajando en esas materias.

¿Y era legal? ¡Uf! Esa sería una buena pregunta. Como ambos tenían -pese a no ser grados o no estar en el sector profesional correspondiente- Másteres y triples Másteres y Cursos, Cursillos en la materia, ante ojos de profesionales afectados por la tan conocida enfermedad de la “titulitis” se ve que sí lo eran.

No me saquéis las leyes para justificar la legalidad de esos nombramientos y sus actos. Personalmente estoy convencido que, en este país, el trabajo bueno es el cobrado, y el trabajo legal es el que se hace.

Yo, personalmente, no voy a dudar de la capacidad de esas dos personas ni de la posible formación y conocimientos que tengan en la materia. De lo que dudo es de que, con esos estudios de base, se pueda estar legalmente habilitado para ejercer esa profesión. Y me temo que con la eficiencia energética pasará lo mismo y cualquier especialista en anatomía patológica -por llevar al ridículo pero con todos mis respetos para esa profesión, respetos que no tenían con ellos mis profesores universitarios cuando los citaban- que hubiera realizado un curso de tantas horas en el tema se convierta en un profesional cualificado para certificar la eficiencia energética de un edificio.

Entonces, ¿quiénes?

Evidentemente, aquí se abre otra discusión: eficiencia energética, o sea,  ingeniería industrial, de edificios, o sea, arquitectura o arquitectura técnica -o como a bien se avengan en llamarles. Evidentemente ambos esgrimen sus razones, probablemente de sobra conocidas, para erguirse como los únicos y válidos, adalides de la legalidad documental y luchadores únicos contra el intrusismo… cuando les interesa, claro.

Voy un pasito más allá. En este blog pretendo escribir siempre con el sentido común que buenamente pueda tener y un olfato crítico intencionado para generar, en la medida de lo posible, argumentos para el debate más profundo de quienes corresponda. Y en esa línea es en la que, una vez más, vuelvo a ejemplificar la absurda guerra de las titulaciones citando a la delineación, profesión mucho más amplia que la del “pinta-rayas” y en que últimamente se ha especializado en formaciones y materias más allá de la “simple” representación.

En el paralelismo que estoy haciendo en este escrito entre lo sucedido con la Seguridad y Salud en obras de construcción y lo que pueda suceder con los temas de Certificación Energética hay una circunstancia que me viene al pelo ya que, posiblemente, se pueda desarrollar una nueva titulación oficial orientada a las nuevas necesidades profesionales. Así fue con el Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales, titulación oficial, encuadrada de forma genérica en la delineación, orientada al desarrollo profesional como redactor, coordinador y responsable en seguridad y salud, creada con las mejores intenciones por parte de los legisladores pero que, pese a ser una titulación oficial y, en el marco del Espacio Europeo de Educación Superior, del primer nivel universitario, nunca pudo desarrollar las funciones reales para las que estaba desarrollada por los intereses de terceros titulados universitarios.

¿Y por qué esto ha sido así? Pues al final llegamos a la triste y lamentable conclusión de siempre, que anda entre el corporativismo y el negocio. Básicamente, por el triste y vil metal, por el interés de unos cuantos de hacer caja. En una ocasión lejana, casi al principio de la burbuja , en una conversación medio informal, un responsable de un Colegio Oficial me confesó que estaban recomendando a sus colegiados que no aceptaran, en el mismo paquete, la Dirección de la Obra o de la Ejecución Material y la Coordinación en Seguridad y Salud.  Lo que era lógico desde una perspectiva técnica. Esta persona terminaba argumentando que consideraban, desde ese Colegio, que esa responsabilidad no debería de recaer en ellos pero que, al fin y al cabo, era trabajo, ingresos y negocio. Y, efectivamente, así han sido las cosas.

En fin,  en este tema energético veremos que sucederá en las próximas fechas. Y será entonces cuando seremos capaces de responder a esa pregunta de “¿hemos aprendido algo?”, aunque ya hoy tengamos nuestras sospechas de cómo va a ser, ¿verdad?

Actualización 09/04/2013

Me permito el lujo de actualizar esta entrada hoy añadiendo referencia al escrito bajo el título Aprobado el Certificado Energético … y algo más de Antonio Diestro, arquitecto técnico y miembro activo -¿y fundador?- del grupo TicAT sobre el tema, en el que se expresa en términos un poco más técnicos y fundamentados sobre las medidas aprobadas por el gobierno y que, de la literatura digital leída en estos días, me ha parecido de lo mejorcito y, sin duda, recomendable desde estas letras.

Post scriptum

Algún día seré capaz de sentarme y añadir alguna imagen ilustrativa a los textos del blog, tal y como hacen blogueros más serios y profesionales. De momento os obligo a una “lectura a palo seco” de texto e ideas más o menos conectadas.

Yo, en esto, como al fin y al cabo, en todo en la vida, aún sigo siendo aprendiz. Sobre todo de mi mismo, como decía el gran sabio, coherente y persona, humanista y, sobre todo, humano, José Luis Sampedro. Sirvan pues estas letras mal encadenadas de pequeño y casi escondido homenaje en el día de hoy, martes, 9 de abril de 2.013, día en el que hemos conocido su triste fallecimiento el domingo pasado, enseñándonos, de esta forma, humildad hasta en el último instante de su vida.

Descanse en paz, maestro. Intentaré aprender más de usted.

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5 pensamientos en “Y ahora, la Eficiencia Energética

  1. Infinidad de preguntas sobre este tema.

    -¿Cuáles serán las responsabilidades de los técnicos?
    -¿A cómo se van a cobrar esas certificaciones?
    -¿Quién va a controlar que se hagan correctamente? (las certificaciones se pueden hacer mediante parámetros por defecto según el año y tipología del edificio cuando se desconozcan los datos reales por lo que hay gran diferencia entre hacerla y hacerla bien)
    -¿Quién va a controlar que no se hinchen las letras de resultado final a conveniencia para facilitar la venta o alquiler de inmuebles?

    Como bien dices, pronto lo sabremos…

    Ya hay desde hace tiempo varias ofertas de trabajo de empresas (supuestamente su función es la de intermediarias entre cliente y técnico) que buscan crear una red de técnicos por todo el país (¿están l̶a̶s̶ ̶m̶a̶y̶o̶r̶e̶s̶ ̶i̶n̶m̶o̶b̶i̶l̶i̶a̶r̶i̶a̶s̶ ̶d̶e̶l̶ ̶p̶a̶í̶s̶ los bancos detrás de eso?). En una de estas ofertas he llegado a ver que una de las preguntas del cuestionario de la inscripición a la oferta era: “¿Cuántas certificaciones crees que puedes realizar al día? ; 1 o 2, 3 o 4, 5 o 6, 7 o más”. No sé si fue el café de la mañana que estaba algo chungo pero me vino a la cabeza una visión de niños vietnamitas fabricando deportivas…

    Pepe el blog está de fábula y en mis favoritos del explorador, siempre lo leo y lo difundo entre compañeros aunque es la primera vez que comento.

    Un saludo!

    • ¡Vaya! Gracias, Raúl, por tus palabras. Me siento muy halagado de ellas. De verdad.

      Si bien, lamento que tu comentario confirme que este tema se está convirtiendo en una mamandurria más. En el fondo, de nosotros -unos más que otros- depende que no sea así, pero ya estamos llegando a casos crueles en los que “el hambre aprieta” y como “la vida [la profesional también] es una prostituta que se abre de piernas al mejor postor”… ¡Pues en estas estamos!

      Yo, iluso, esperaba que hubiéramos aprendido, pero voy viendo, gracias a vuestro feed-back, que no… En fin…

      Suerte y, como tantos, un buen protector estomacal para la oficina…

      • Precio?…buuuuf, los honorarios son libres no?, creo que ha sido una petición de diferentes colectivos para disponer de una libre competencia. Resultado de esta liberalización de honorarios ha nacido el trabajo low cost. Y ahora los mismos que pidieron liberalización de honorarios piden regulación de honorarios……
        Hoy en día existen todo tipo de servicios low cost, ¿por qué no este mismo?…se dice por la red que las certificaciones low cost no estarán bien hechas, pues puede ser que si y puede ser que no.
        Recientemente veía en la tele el famoso panadero que está revolucionando el mundo del pan con su barra a 20 ctms, tiene al gremio en pié de guerra, denunciándolo e intentando hundir sus negocios. ¿A caso no tiene derecho a ofrecer su pan a 20 ctms si es capaz de producirlo a ese precio y comercializarlo con beneficio? Igual en vez de ganar 40 ctm gana 5 cmts, pero es que pasó de vender una media de 200 barras al día y por tienda, a vender más de 4.000 barras por día y tienda. Echen cuentas para saber si le compensa.

        A donde quiero llegar, que si alguien se especializa en la redacción de este tipo de certificados es muy lógico que tenga precios ridículos, ya que lo que le interesa es tener muchos encargos para compensar. Pero esto no implica que no se haga bien el trabajo.

        De hecho volviendo al tema del pan, analizaban en un laboratorio una de las famosas barras de pan a 20 ctms, y para sorpresa de todos el pan era más que óptimo para el consumo, solo que engordaba un poco más y tenía menos sal de una barra normal.

        Hoy por la mañana leía por la red un caso de una persona que necesitó una copia de un final de obra, y el técnico le cobró 50 euros por una fotocopia del final de obra, CINCUENTA EUROOOOOOS, dios mío dios mío, por una fotocopia de un trabajo que ya le había pagado, luego nos quejamos de que no se valora la figura del Arquitecto.

        ¿A caso los colegios controlan que los trabajos se hagan correctamente? Se SUPONE que si…..y ahí lo dejo.

        ¿Quien va controlar que no se hinchen los resultados?…..bueno, pues el que te paga supongo controlará lo contrario y sino trabajo fuera. No obstante el que compre o alquile es el que tiene que verificar que el certificado cumple y se ha hecho de buena fé.
        No obstante, creo recordar que se tienen que registrar ante el ente público no?, pero claro esto no quiere decir que controlen.

        Esto es como hacer un proyecto de una vivienda, ¿lo hace el arquitecto para el arquitecto?¿o lo hace el arquitecto para el cliente?, si el cliente quiere el baño en el salón, ¿quien es el arquitecto para negarselo?…claro está que en proyecto no puede ir así, pero si el cliente en obra lo cambia ¿que?, te niegas abandonas la obra y pierdes el cliente……..si yo quiero un kilo de manzanas podridas quiero un kilo de manzanas podridas no verdes.

        Es que el mundo no está preparado para estas cosas, “la certificación de cara a la sociedad es un impuesto obligatrio para proteger unos colectivos”, esto es lo que están diciendo en la calle.

        Un saludo.

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