Al hilo de un ¿nuevo? paradigma laboral

Cuando comencé la andadura de este blog  mi intención era publicar desde una perspectiva eminentemente técnica. De hecho, llevo días dándole vueltas a un par de escritos más alrededor de la LSP, en continuación de los ya publicados en este blog, en los que ya anunciaba que los escribiría. Me está costando rematarlos, quizás por tedio, aburrimiento o saturación sobre el tema. Quizás porque no me crea autorizado para escribirlos o terminarlos y sea un tema que supere mis lógicas limitaciones, que es muy sano saber hasta dónde puedes llegar. Quizás, simplemente, porque haya comprobado que mis ideas más personales sobre el tema sean rotundamente divergentes a las que he ido leyendo esta temporada.

Claro, que esto último es una buena razón para publicarlas pero, vaya, de momento, duermen todavía en el limbo de los artículos en borrador de este blog. Mientras tanto, y fiel a mi condición de continuo aprendiz -o más bien “aprehendiz”- y bebedor de todo tipo de fuentes, he encontrado este vídeo que ahora os comparto, aunque se salga del tema e intenciones originales del blog.

Desconozco absolutamente quien es Sergio Fernández cuando escribo estas palabras. Tampoco sé que es la Revista Uakix, ni cuales son sus principios ni orígenes.

Una vez visitadas sus webs confieso que ni soy, en absoluto, seguidor de esas revistas “para el Desarrollo Humano” ni de esos temas, con los que en general no comulgo, aunque tampoco dudo de su capacidad o poder.

Simplemente he llegado a ellos de casualidad, gracias al maravilloso mundo de Twitter y el poder de compartir las palabras, la información, las ideas. Esto precisamente -y probablemente- es lo que me ha enganchado a esa red social: compartir, en horizontal, sin clases ni jerarquías; simplemente compartir. Así recibía el vídeo, tras un tuit de Eli Fraga:

Reconozco que, al principio, mi pensamiento fue “23 minutos, ¡vaya tostón me espera!” pero mientras avanzaba me iba atrapando un poco más. Y no fui el único a quien le pasó eso. Poco a poco, en ella fui escuchando un montón de interesantes obviedades para lo que es mi forma de pensar, pero que quizás pudieran ser útiles para vosotros. Y poco a poco pensé en compartirla, primero de una forma más privada, para mis gentes de Facebook, red social que considero “mi mundo” y para la que mantengo un (lo más estricto posible) control personal. Más tarde, pensé en compartirla para mis alumnos y ex-alumnos, que muchos de ellos, de vosotros, estáis sufriendo la problématica del no-empleo en estos tiempos y para los que las palabras de la conversación podrían ser útiles. Por último, me decidí a hacerlo aquí, para los anteriores y abiertamente, para dar máxima difusión unas palabras con las que me identifico y reflejan y representan, en muy buena medida, las ideas que a diario pasan por mi curiosa y activa cabeza.

Es difícil destacar frases o expresiones concretas cuando es destacable toda la entrevista. Sin embargo, alguna idea quiero transmitiros escrita.

Una perspectiva en positivo

Arranca la conversación hablando de “vender tiempo” o “vender talento”, contraposición de conceptos y origen, en buena medida, de un planteamiento en los que tiene fuerza la necesidad de valorar la idea de trabajar en lo que nos gusta, de luchar por lo que nos gusta, de educarnos constantemente en lo que nos gusta, de involucrarnos, de… de ser lo que nos gusta. Contempla, poco después, la tremenda carencia de base de nuestra educación más intrínseca -“así como es adentro, es afuera”- a la hora de enfrentarnos al mercado laboral y los miedos o recelos para ser emprendedores, pero emprendedores de verdad, no de intención: “¿estás dispuesto a cambiar? Invierte en ti mismo […] Vivimos en una sociedad de regateadores del esfuerzo […] y, claro, así eso es lo que pasa en la calle”.

“¿Qué trabajo harías independientemente de la remuneración que te aportara?”. Desde esta pregunta analiza el poder del dinero y la economía sobre nuestras teóricas necesidades personales y humanas, que en demasiados casos considero que son más bien caprichos y comodidades y no precisamente necesidades.  Y llega a un interesante punto para quienes estáis buscando integraros en el mercado laboral en estos tiempos cuando trata el tema de la búsqueda de empleo cuando dice que no se trata de enviar más curriculums a más empresas, sino de presentarse ante el empleador como generador de valor añadido: ¿qué vas a aportar a su empresa?

Mi padre, sabio en muchas de sus expresiones, sabiduría que con el paso del tiempo valoro cada vez un poquito más, me decía desde siempre y basado en la más normal y obvia de su experiencia profesional: “si a tu empresa le va bien, a ti te va bien”. Creo que la idea, en el fondo, en la base, es la misma: no es cuestión de ser una nómina más, sino de aumentar el valor del equipo para el crecimiento del colectivo, de la empresa, y, por supuesto, para aumentar el valor propio y la posible y probable recompensa.

En este punto del vídeo [min 6.30 aprox.] tenéis algunos buenos consejos sobre cómo plantearos enfocar vuestra presentación ante un empleador a la hora de encontrar empleo, tarea para la que os deseo, por supuesto, la mayor de las suertes (y sabéis que no son solo palabras bonitas).

Otra de las grandes ideas que escucho a Sergio Fernández es que “la oportunidad vendrá disfrazada de problema”. Sin llegar a la profundidad o la asertividad de la conversación con Beatrice Pieper, quienes me conocéis me habréis escuchado en más de una ocasión una de las frases que podría definir como base de mi filosofía de vida: no es cuestión de buscar problemas, sino de buscar soluciones. No es cuestión de descubrir que tenemos obstáculos que nos impidan continuar un camino, sino de descubrir la forma de superar esos obstáculos. Desde mi punto de vista, esa es la diferencia entre mirar hacia adelante o mirar hacia atrás, de pensar en el pasado o pensar en el futuro. De estar parados, estáticos, desmotivados; a estar creciendo, estar dinámicos, estar motivados para cada día nuevo.

“No pienses, haz” vs “pensar antes de actuar”

Francamente, desde este momento transcribiría prácticamente toda la conversación: planteamiento ante la jubilación y el concepto de mini-jubilaciones, actitud de emprendedores y el realismo, el concepto de colchón, que no todos los clientes interesan, mantener una visión y análisis global y no puntual, mantener el contacto constante con tu gente cercana, aunque sea en nuestra vida digital.

Termina la conversación -y yo este escrito- con una frase ante la que presento mis dudas: “no pienses, haz”. Personalmente es el único punto en el que discrepo y considero más adecuado pensar antes de actuar. Eso sí: pensemos lo justo. Y ahí está la clave en mi opinión, en saber cuánto es lo justo. Pero pensemos, pensemos, que es un hábito que, me temo, está en desuso.

La entrevista completa para quien quiera verla, y sirva como pequeño mensaje de motivación para todos vosotros, que en algún momento os pasáis por aquí, es esta:

Ahí os lo dejo.

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