Lo que se dice sobre la #LSP: la perspectiva desde la arquitectura

En esta entrada comparto la perspectiva presentada por el sector profesional de la arquitectura que, a la vista de lo publicitado, es uno de los que más se verá afectado en términos competenciales.

Probablemente la primera noticia que tuve sobre el tema es esta publicación del 30/12/2012 de la página de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de A Coruña – ETSAC, en la que se refiere a diferentes escritos oficiales de organismos colegiales y universitarios.  Poco que reseñar, pero mucho que leer. Os dejo el link.

Lo cierto es que de ser escritos a mano se habrían corrido ríos de tinta sobre el tema por diferentes profesionales de este sector. Y muchas son las ideas más o menos fundamentadas que se han publicitado. De entre los artículos que más me han gustado destaco este, Cambiando arquitectura por construcción, o la ignorancia sobre las disciplinas que participan en el proceso constructivo, escrito por Blanca E. Rooney y publicado el pasado día 02/01/2013, que hace una autocrítica feroz de lo que se ha convertido la arquitectura y los arquitectos en estos últimos años para, finalmente, hacer una defensa sentida de lo que realmente es arquitectura, frente a lo que ya se está llamando “construcción” y a mi me gusta llamar “simple promoción”. De su texto, de la primera parte, extraigo estas palabras, que redundan -y explican- el acuñado apelativo [¿puedo reclamar la autoría de él?] crítico-cariñoso de “divinos” y que tanto lamento tener que usar demasiadas veces:

El rollito estrella-artista del que vamos y el que muchos piensen que es una disciplina que la ciudadanía no puede comprender porque estamos por encima (esto me lo decían muchos profesores de la carrera), no ha ayudado nada. El que muchos arquitectos de renombre digan lo de “es que hay que enseñar a la gente a habitar”, no hace más que granjearnos enemigos y mala prensa.

Otro texto que me ha gustado, y también con mucha carga de autocrítica pero con una extraordinaria intencionalidad de regeneración de la profesión es el artículo publicado por JJ. Quintana en bsA [Rethinking Architecture] bajo el título Todo lo que un arquitecto debería saber sobre la #LSP. En el texto, publicado el 04/01/2013, se describe lo que sería -o será- el proceso administrativo que ha de llevar el proyecto legal con bastante detalle, lo que efectivamente confirma que el partido acaba de comenzar. Personalmente quiero destacar dos aspectos de este texto. El primero, las maravillosas viñetas de Mafalda que ilustran la entrada. El segundo, un par de frases que quisiera citar textualmente, cuando refleja el sentir que esta presentación ha levantado en el sector de la arquitectura bajo un modelo, dice, del siglo XX, y no del siglo XXI como sería necesario hoy:

Nos consideramos INFERIORES. Si se aprobara la ley los ingenieros nos barrerían del mercado Hay que ponerse en lo peor. Tenemos MIEDO. Sale un borrador y ya damos por supuesto que la ley se va aprobar tal cual.

Es, cuando menos, llamativo, reconocer las dudas que una posible equiparación profesional y competencial de ingenieros y arquitectos provoca en éstos, quizás confirmación del reiterado descuidado de las labores técnicas de esta profesión mixta, la más artística de las técnicas o las más técnica de las artes, como es sabido.

Bajo el título Un caballo pintado a rayas no es una cebra, célebre frase del insigne arquitecto estonio asentado en los Estados Unidos de América Louis I. Kahn y repetida hasta la saciedad por la masa arquitectónica en estos días, Touza Arquitectos realiza una amplia reflexión sobre el sector en la que cita e implica agentes externos a la técnica propiamente dicha, especialmente a los colectivos de promotores y constructores con los que, de una forma razonada, comparte la responsabilidad de la situación real.  Se cuestiona por la idoneidad y necesidad de un “colegio de constructores o de promotores” que obligue a éstos a asumir las responsabilidades que, según explica, de una forma o de otra esquivan y recaen directamente en los propios técnicos competentes -término francamente causante de más problemas que de soluciones. En esta línea me tomo la licencia de reproducir uno de los múltiples y extensos párrafos del escrito, publicado el pasado 04/01/2013:

No discutimos si es o no necesaria una Ley de Servicios Profesionales. Sin duda que bien hecha puede ser un instrumento positivo; es más, lo que realmente sería necesario y sí dinamizaría el sector es una Ley de Sociedades Profesionales, ya que uno de los problemas que lastra el asociacionismo en la profesión de arquitectura es la inseparable responsabilidad individual del profesional tal y como está concebida en la legislación actual. Se pretende que los profesionales asumamos individualmente y con nuestro patrimonio personal todas las responsabilidades: en la legislación actual el constructor y el promotor tienen capacidad de “evaporarse”, como siempre sucede, pero el arquitecto siempre permanece y paga la fiesta cuando hay algún problema.

Otro escrito interesante creo que es el publicado el 03/01/2013 en el blog de Stepien y Barnó, bajo el título Porque la arquitectura no es un juego #mARQnifestación. Se trata de un texto, así lo veo, mucho más sentido y nacido desde el sentimiento, pero igual de válido. Describe y defiende la profesión arquitectónica como un modo de vida que no es comparable y no se puede compartir ni transmitir a otros profesionales por el articulado de un decreto. En esta línea, quiero trasladaros el siguiente párrafo, extraído de dicho blog:

Pero si en vez de “construcciones” hablamos de arquitectura, aquí no hay mucho que rascar. La arquitectura no es un juego; no se es arquitecto de la noche a la mañana y para serlo hace falta una gran preparación y un gran amor por la propia arquitectura. Sí, sí, amor con todas sus letras; la arquitectura, la buena arquitectura, no es una carrera, es una forma de vida. Es complicado ser arquitecto de 8 a 3. Los arquitectos soñamos con la arquitectura, tanto despiertos como, muchas veces, dormidos.

Por último, para terminar esta entrada, mencionar el texto [link] de Miriam Dabrio Soldán, vocal de la Junta Directiva de la Unión de Agrupaciones de Arquitectos de la Administración Pública por el COA de Huelva publicado el 03/01/2013 en el propio blog de la UAAAP. Con el acertado título de Eiffeles y gaudíes expone sus ideas en la línea de la contraposición complementaria de las técnicas de la ingeniería y de la arquitectura, tal y como ilustra en la comparación de Gustav Eiffel y Antoni Gaudí. Muy crítica con el borrador se pregunta primero:

Ahora todos entendemos y somos competentes para todo. Todos somos Eiffel, y todos somos Gaudí. Y ello se justifica en base al PIB y otros índices de producción económicos que parece darán un vuelco con esta nueva medida.

para concluir su exposición con el rotundo deseo de que

Ojalá todos fuésemos Eiffel o Gaudí, genios capaces de sobrevolar con su brillantez moda y estética, coyunturas sociales y leyes esporádicas.

Y termino esta entrada sospechando que, en los próximos días, habrá mucho más de lo que hablar de este tema desde esta perspectiva, pero será en otro escrito. Si eso, atentos al blog [o suscríbanse…].

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5 pensamientos en “Lo que se dice sobre la #LSP: la perspectiva desde la arquitectura

  1. Pingback: Un nuevo borrador de LSP para un viejo problema...

  2. Todos (arquitectos, aparejadores, ingenieros civiles, ingenieros industriales…) nos vamos a tener que reinventar porque el mercado español está muerto.
    La liberalización de todas estas profesiones ya existía de facto antes de la LSP y de la crisis económica. Sólo hace falta ver la cantidad de arquitectos e ingenieros extranjeros con su título sin homologar y sin pagar cualquier cuota colegial para ver realmente el poco valor práctico de un título académico y de una “colegiación obligatoria” en España.

    Entre arquitectos e ingenieros existe demasiado sectarismo: un estructrero puede ser arquitecto o ingeniero igual que un urbanista puede ser arquitecto o ingeniero, y seguramente tengan más puntos en común con colegas de especialidad que con colegas de la misma carrera y especialidad diferente.
    El sectarismo deriva de cierto academicismo malsano infundado por los profesores de nuestras respectivas escuelas: a ver si aprendemos a trabajar en equipos multidisciplinares de una vez.

    Finalmente, se dice que los arquitectos e ingenieros españoles son deseados en el extranjero. Bien, pues me gustaría que se hiciera un análisis serio sobre esto, sobre cómo se trabaja fuera y cómo se consiguen los resultados que se obtienen.

    • Gracias por tus palabras, Xosé Manuel, que en general creo bastante acertadas.

      Tocas temas interesantes que ya he oído/leído estos días en varias ocasiones y q enunciaría en preguntas -sin respuesta por mi parte todavía- para un debate.

      Por ejemplo, ese hecho de que exista cercanía entre técnicos que desarrollen su profesión en un campo común independientemente de la titulación original. Pretendo no opinar pero, desde mi lógica, y aún aceptando tu premisa, ¿hará falta algo, que organice y controle con cierto sentidiño, antes y mejor que un todo vale, que es lo que parece plantearse en el borrador? ¿Podría ser vía de la reserva, la exclusividad o la incompatibilidad entre agentes de la edificación según titulación, por ejemplo?

      Otro tema interesante: siendo como es -y cada vez más- trabajo multidisciplinar y menos individualista, ¿pq no se hacer visados compartidos de proyecto asumiendo, evidentemente, responsabilidades, seguros y capacidades entre todos técnicos intervinientes?

      Por último, si somos tan diferentes, en la cabeza de este animalillo que te escribe cabe preguntarse hasta qué punto es bueno adaptarse tanto a Europa en determinados temas. ¿Cabría el eruro-escepticismo en este caso y nuestra personalidad propia y nuestras características intrínsecas?

      Termino. Hoy solo lanzo preguntas mientras voy escribiendo mis ideas en respuesta. Lo dicho, gracias por el comentario. Un saludo.

  3. Seguramente la LSP va a ser un desastre porque apelar a la responsabilidad de cada cual requiere una sociedad madura que aún no existe. Ahora, Pepe, la europeización y reorganización de todas las profesiones liberales es imparable, tanto si nos gusta como si no: ¿qué sentido tiene que arquitectos, médicos e ingenieros industriales, por ser profesiones antiguas, tengan unas aribuciones anchísimas mientras los ingenieros químicos, fisioterapeutas e ingenieros en informática no tengan prácticamente ninguna simplemente por ser profesiones modernas? ¿Por qué se requieren atribuciones para diseñar una casa y no se requiere ninguna para diseñar el proceso petroquímico de una refinería? ¿Y qué colegio visa o quien firma el último coche que te has comprado?

    • Sí, el motor que nos lleva a Europa está encendido y no se va a apagar, nos guste o no. Claro que si somos Europa, tendremos que serlo con todas las consecuencias…

      Ciertamente, lo que conocemos de la LSP apela a la responsabilidad de cada cual, responsabilidad profesional, pq precisamente en Europa “se estila” tener -nacer, es cultural- con esa responsabilidad. Nosotros somos el país del Lazarillo de Tormes. Y generalizando -con perdón-, aquí no hay responsabilidad ni responsables, sino intereses y negocios con o sin reglas del juego. Y sí, es cruel así dicho pero, ¿es real?

      Me ha encantado que expusieras más preguntas que respuestas. Siempre dan pie a reflexiones. De entre las mías, te dejo unas cuantas en forma de pregunta:

      1.- ¿tendría sentido que cualquiera pudiera hacer cualquier cosa simplemente por creerse capaz de hacerlo independientemente de que ciertamente pueda ser? ¿médicos diseñando estaciones espaciales? ¿arquitectos en el mantenimiento nuclear? ¿abogados operando a corazón abierto?

      2.- ¿las “profesiones modernas” no se refieren, en realidad, a subconjuntos competenciales de “profesiones tradicionales”? ¿no podríamos hablar de compentencias compartidas entre “profesiones tradicionales” y “profesiones modernas”? ¿o es una lucha de poder entre “profesiones tradicionales”? ¿qué es lo que nos está partiendo en tantos segmentos profesionales?

      3.- ¿cuántos controles de calidad y exigencias normativas tiene el trabajo de diseño de un proceso petroquímico? ¿y de un proceso edificatorio? ¿en qué se parecen las bases normativas? ¿y cuántos tiene el producto final? ¿es un producto repetitivo o responden a condicionantes diferentes? ¿existe diferencia entre industria, construcción y artesanía?

      4.- ¿e inspecciones? ¿de qué tipo son? ¿y ante quien? ¿Colegios? ¿Administración? ¿Entidades acreditadoras y de certificación? ¿y qué consecuencias? ¿y para quién? ¿el que promueve una vivienda unifamilair tiene la misma entidad económica y social q quien promueve un proceso petroquímico?

      En fin, que me extiendo y esto es un comentario y no un nuevo post , que tarde o temprano lo habrá -está a medio hacer-.

      Gracias Xosé Manuel por tu aportación que, ya ves, al menos a mi, me ha suscitado una buena cantidad de nuevas preguntas que, sin duda, me llevarán -nos llevarán- a nuevas reflexiones sobre el tema.

Y tú, ¿qué opinas?

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