Las cinco preguntas que un buen delineante nunca haría

Ciertamente no son muchos los años de experiencia que acumulo, pero cada día que tengo la suerte de acudir a mi puesto de trabajo es un poquito más la adquiero. Seguramente, dentro de un tiempo, merezca la pena replantearme lo que escribo ahora, pero hoy, repasando notas, y tras un intenso proyecto, que me ha absorbido más tiempo del deseado, he comprobado una serie de preguntas que un buen profesional de la delineación no debería hacer jamás. Y mucho menos, por supuesto, hacerse.

Son pequeñas cuestiones básicas, simples, la esencia del trabajo bien hecho y no solamente hecho, la base de lo que distingue al buen profesional de la delineación, bien formado y con cariño, gusto y vocación por su trabajo, del que está trabajándola como “salida adyacente,” porque no encuentra trabajo de “lo suyo“, o porque sus propios compañeros de profesión le contratan para esas tareas, porque “soy capaz de hacerlo yo y me ahorro los costes” o porque “hice un curso más o menos bueno de CAD” y tengo la equivocada idea de que con eso llega.

Delinear no es simplemente dibujar y un delineante-proyectista no es un mero “representador banal de geometrías que no entiende al capricho del interés de quien finalmente firme el plano o un “mal necesario para mi profesión como ingeniero/arquitecto/similar que lo único que sabe hacer es pintar rayitas en una pantalla”.

Planos y proyectos

Planos y proyectos

En cualquier caso, dejando al margen la discusión sobre la profesión del delineante, una de las que más intrusismo sufre y de las más atropelladas en las oficinas técnicas -cariñosamente siempre les califico como “buena gente” y ya os contaré porqué otro día-, entre profesionales, advenedizos variados y pseudo-profesionales mal formados -se ve que esta mañana tengo la lengua viperina- no está de más un repaso rápido por algunos de los que, considero, son principios de representación básicos para que, entre unos y otros, entre técnicos, “superiores” y superiores, entendamos que en un plano hay elementos no negociables.

¿Pongo escala?

Un plano sin escala no es un plano: es un dibujo o un croquis digital delineado. Si es un plano, necesita llevar escala siempre. La escala es lo único que refleja sobre el gráfico la relación entre lo representado y la realidad sin ningún género de dudas y de forma universal.

Escalímetro – Imagen de dibujotecnico.com

Demasiadas veces hay que acudir a algún objeto de dimensiones conocidas para poder tomar medidas, manualmente y con herramientas informáticas. La presencia de una escala numérica soluciona parcialmente el problema ya que siempre será la relación entre el dibujo y la realidad. Sin embargo siempre puede surgir una duda: ¿estará escalada esta copia? Claro, esta duda se disipa solamente con echar un vistazo al cajetín pero… ya hablaremos de él en un rato.

Ora bien, para solucionar definitivamente la cuestión existen, hace años ya, lo que conocemos como Escala gráfica. Es uno de esos pequeños gran desconocidos. La escala gráfcia soluciona definitivamente todos los problemas dimensionales, se mantenga el plano puro, casto e impoluto desde su producción original o sea estirado, escalado y perturbado en el desarrollo de los trabajos: con la Escala gráfica presente en los planos siempre podremos y sabremos obtener dimensiones de ellos.Por lo tanto, preguntar “¿pongo escala?” es no saberse el abecé de la creación gráfica: siempre hay que registrar la escala de trabajo numéricamente, como mínimo, y gráficamente en la medida de lo posible.

¿Pongo el norte?

Bien, la respuesta correcta a esta pregunta es la gallega: depende. Si hubiera de responder con un sí o no, mi respuesta es sí. “No te preocupes, nadie va a ir allí con este plano a comprobar dónde está el norte…” o sí, y cada vez más, por motivos de iluminación solar y aprovechamiento energético.

Rosa de los Vientos – Imagen de WikiMedia Commons

Dice la teoría, la que yo mamé en su momento, que el norte está, si no se dice lo contrario, hacia arriba en un plano. Y si la orientación del plano no es la del norte, hay que reflejar la dirección con un símbolo gráfico, una flecha, que permita orientar debidamente el plano cuando fuera necesario y/o conveniente. En el primero de los casos, el norte reafirma su unbicación, lo que conocemos como norte cuadrícula. En el segundo, directamente la define.

Y su posicición, sin entrar en detalles específicos, es vinculante: no todas las plantaciones, por ejemplo, soportan todas las orientaciones con o sin luz solar. O el hecho de que un objeto, un edificio o similar  pueda producir sombra o protección sobre un espacio público  pueda ser condicionante de diseño y futuro uso. Y apenas son dos ejemplos de tantos que se podrían citar y que, en el fondo, terminarían con la conclusión de que siempre hay que reflejar la ubicación del norte. No lo perdamos de vista.

¿Pongo el cajetín?

En mi caso, lo del cajetín ya es una cruzada personal, ya que en demasiadas ocasiones me he vuelto loco buscando, interpretando, analizando los planos sin cajetín que me entregan porque, seguro, en el momento en el que se generaron no tenía ninguna importancia y no sería para nada -¿para qué se hizo entonces?- pero dos o tres años después es cuando se pronuncia aquella mítica expresión de “te acuerdas que hace algún tiempo habíamos hecho este plano, sin cajetín ni nada, que…”, expresión que remata con un “y ¿podríamos recuperarlo?”.

Pues no, no podremos. Y no podremos que entonces nos dejamos llevar por el “no te preocueps que nadie lo va a ver, es solo de trabajo” y no era cierto. Un plano debe llevar siempre un cajetín con unos datos mínimos. Existen, de hecho, normativas UNE respecto del tema, normativas que desconocemos y que nos saltamos con toda la facilidad… hasta que un día alguien, en un Colegio o Administración, nos rechaza el documento porque no cumple con lo especificado en esa norma. Y entonces, claudicamos porque, mientras tanto, “no pasa nada”. Existiendo esa norma, no cabe detallar aquí y ahora qué debe contener un cajetín y qué no, pero desde la experiencia, siempre es necesario un cajetín con unos datos mínimos de título del proyecto o estudio, la localización  mínima de lo representado, significado básico del plano, escala, fecha, numeración…  y nombre del archivo y ubicación. Sí, nombre del archivo y ubicación, datos especialmente interesantes cuando se trata de “planos que no sirven para nada más”.

¿Hay que acotarlo?

A esta pregunta siempre me apetece responder con un “no, deja, ya improvisamos en obra” -como demasiadas veces, por cierto-. Pues claro que es necesario conocer las dimensiones de lo representado, no solamente su ubicación o posición relativa. De hecho, para eso está la escala como complemento, aunque demasiadas veces sucede del revés y es una cota la que complementa nuestra necesidad de saber a qué escala está un plano.

Los planos de cotas [y superficies] son la relación más cercana entre la dimensión mental, proyectual, y la dimensión real. Entre otras cosas, no solamente definen el objeto que se pretende ejecutar, sino que justifica el cumplimiento de requisitos técnicos y legales, como anchos o dimensiones mínimas, separaciones o zonas de reserva y afección, relaciones entre otros elementos… Las cotas son, probablemente, el elemento que distingue un croquis de un plano: en el primero, el tamaño no importa, sino que importa la proporción; en el segundo la proporción depende de la dimensión definitiva. En mi opinión, un croquis no es un plano definido y no es un plano delineado, por lo que si estamos haciendo un plano, sí, siempre, hay que acotar, y tanto como sea menester.

¿Te lo imprimo y te lo doblo?

Aunque estemos y estamos en la era de lo digital, los planos hay que imprimirlos para entregarlos. El formato CAD es donde radica el trabajo y la propiedad intelectual y el formato CAD debe de ser protegido en la medida en la que apreciamos nuestra capacidad creadora y nos queremos hacer valer como profesionales. Dicho en otras palabras: un plano nunca se entrega en el formato CAD, sino en formato de impresión digital -sea este cual fuere- o físico. Sí, siempre hay que imprimirlo.  Siempre.

Doblado de formatos A2 y A3 Imagen de dibujotecnico.com

Y doblarlo, por supuesto, cuando el formato sea superior al A4. A estas alturas de la película tendría que volver a referirme a las normas UNE de formatos, planos y presentación de documentos técnicos pero no debería de ser necesario explicar dónde ubicar el cajetín, el norte, la escala, y cómo presentar un plano que se ha compuesto en un formato que requiere doblado para su presentación final.

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13 pensamientos en “Las cinco preguntas que un buen delineante nunca haría

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  2. el articulo esta muy bien, pero das demasiadas pistas, un buen profesional, como bien escribes, estas preguntas no se las hace… con mi experiencia laboral como proyectista, estoy totalmente de acuerdo con lo del intrusismo, desgraciadamente demasiada gente con titulación universitaria se cree que sabe mas que tu o que yo, y esa es nuestra pelea, y desde la era del CAD estamos menospreciados totalmente, en fin… fue bonito mientras duro, pero por suerte ya deje de ser proyectista, después de 16 años, total no te valoran, pues a otra cosa…

    enhorabuena por el blog

    • En primer lugar, gracias por el comentario, y me alegro que te guste el blog.

      Tienes razón en que un buen profesional de la delineación no se haría estás preguntas tan obvias. No obstante, me temo que, intrusismo al margen, hay muchos delineantes y no tantos profesionales, lo cual lo digo con tristeza aún a costa de que me califiquen de nuevo de “sobrao”. En fin.

      El tema del intrusismo en concreto da para otro post. Quizás algún día lo escriba. Es evidente que las facilidades que el CAD no son solamente para delineantes. Pero también es evidente que un profesional no es precisamente intruso ni por dominar una aplicación CAD se es profesional. Un buen delineante, creo, no debería hacerse nunca estas preguntas. Un intruso no solo se las hace, sino que las responde en negativo. Y, para mayor inri, se cree con la razón por el simple hecho de que tiene un título universitario.

      En fin, que ya me lanzo y no quiero. Gracias por tu comentario y no, no ha terminado, aunq así lo pueda parecer, lo quieran, lo fomenten, y no lo valoren. ¡Ánimo!

  3. Moi ben Pepe, seguro que si alguien se fai esas preguntas non chega a ser nin siquera un intruso na profesión, será simplemente un pintalíneas.

    Hai outras cousas que sí definen a un bó profesional de outro que fai este traballo polos motivos que ti expós no blog, como poidan ser “cal é a orientación correcta dun texto no plano”, “que escalas normalizadas se deberían utilizar nun plano”, “que (sempre) se debuxa a tamaño real e o que se escala é a edición”, etc, etc, etc… exemplos reales de xente que fai planos no meu traballo pero non son delineantes e, despois, os que si temos esta profesión, temos que “arreglar” para que os planos que van nos proxectos que saen da nosa oficina sexan planos de verdad, feitos como Dios manda e seguindo unha normativa específica que existe e que se suele pasar polo forro…

    A seguir co blog (quitalle a tilde a crítico, jeje)

    • Grazas pola achega, Mauri. Eu pensaba que era crítico -por certo, xa sabes que para o meu gusto fáltame un paréntese no til- pero vexo que aínda se pode ser máis intenso: pintalíneas, si señor, había tempo que non oía ese apelativo tan despectivo…

      O que contas coido que podería suscribilo calquera na vida real dunha oficina técnica. É máis, algunhas delas son cousas que xa teño apuntadas para unha segunda posible entrada nesta dirección, visto o éxito de esta e o interese amosado, e tomando en parte os vosos comentarios como referencia. Un anticipo doutra que has vivir cerca: qué tal iso de non traballar en coordenadas? O pan noso de cada día, non?

      Pois o dito, teño xa ideas dando voltas na cabeza e pode que máis cedo que tarde vexan a luz polo que… si, a seguir o blogue!

      Apertas!

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  6. Fuí de los que estudió delineación industrial con rotrings, y fue cuando acababa los estudios, cuando comenzaba el incipiente mundo del CAD, Todavía recuerdo que en último curso (año 86) nos vinieron a dar una charla de cómo se adivinaba un futuro a base de dibujar en el ordenador y recuerdo como pulsando una tecla salió de forma muy esquemática el perfil de un peugeot 205 en líneas de color verde, ¡Que tiempos!.

    En mis estudios la escala, el cajetín,listado de materiales y el doblado era algo básico y que el profesor miraba con lupa, ya que todo había que hacerlo a mano. Hoy en día todo esto ha perdido la importancia que tenía, imagino que aparte de por la forma de dibujar a través del ordenador también por el intrusismo.

    Estudié más tarde ingeniería técnica y me dí cuenta rápidamente que un ingeniero técnico NO estaba más capacitado que un delineante industrial para ejercer la profesión de delineante. Desgraciadamente el mercado no opina lo mismo hoy en día y la profesión como tal anda de capa caída y con el tiempo los estudios profesionales de delineación industrial acabarán desapareciendo, en consecuencia todo aquel buen hacer que se aprendió de grandes profesores que a la vez fueron grandes profesionales en empresas com pegaso o seat habrá desaparecido para siempre.

    Hace poco he tenido que manejar el proyecto de una vivienda unifamiliar para su construcción,realizada por un pequeño estudio de arquitecto, y los planos los han hecho el propio arquitecto y el becario (que estaba a falta de proyecto), y la verdad dejaban mucho que desear. Detalles constructivos que había que mirar con lupa (por no querer pasar a una medida de plano superior) cotas de color amarillo que con luz del sol no se ven, falta de detalles constructivos, datos de forjados amontonados con cotas, etc. y hablo de un profesional de la arquitectura que lleva 8 años ejerciendo.

    El corolario de todo esto es que el delineante sigue haciendo falta, ya que el arquitecto es arquitecto no delineante y el ingeniero es ingeniero no delineante.

    • Gracias, Raúl, por tu comentario.

      No creo que pueda ni deba ni sepa hacer nada más que agradecer precisamente que compartas tu experiencia y perspectiva tan bien expuesta y, vaya, si acaso, suscribir tus palabras al completo y, en especial, tu reflexión final que me recuerda la frase tan castiza -y tan cierta- de “¡cá’uno es cá’uno y tié sus cá’unás!”.

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  9. Un escrito perfecto y 100% realista.

    En mi caso, me han llegado a decir que todo eso es decoración en los planos, y que así, siendo tan perfeccionista, el trabajo tarda más en salir, y en esos casos, que han sido mas de uno y de tres, sólo se me ocurría pensar el que “no está hecha la miel para la boca del …”.

    Estupendo y solidario Blog. Lo de solidario es por que considero que los delineantes-proyectistas somo “especies en extinción”.

    A seguir o blogue!

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